Charla sobre la Política Agraria Comunitaria (PAC) y su impacto a nivel local

CUÁNDO: lunes 27 de marzo de 2018

DONDE: ESPACIO POZAS

PONENTE: Concha Salguero

RESUMEN ELABORADO POR: Vega Cuesta y Jose Antonio Villarreal participantes del proyecto 2decologico

La PAC supone, hasta el momento, el 40% del presupuesto económico de la UE. Sus proyectos se financian de dos maneras, directamente a los proyectos agrícolas dotándoles con el 100% de financiación y al desarrollo rural, de esta última manera la financiación solo es del 50%. Estas decisiones políticas influyen enormemente en nuestra alimentación y sus decisiones nos afectan día a día.

Nació en 1962 y se firma cada 6 años, estamos en fase previa pues en el 2020 se aprueba la siguiente y durará hasta el 2026. Con la entrada de la PAC se pasó de una agricultura y ganadería extensiva a una intensiva, vamos se industrializó el primer sector. Esto supuso una continua pérdida de biodiversidad en las diferentes zonas europeas para tratar de que se ganara en rentabilidad económica, teniendo hasta el momento un continuo incremento en costes sociales y medioambientales. Los sistemas intensivos se han llevado la gran partes de la inversión económica en el sector y gran parte del suelo europeo se está perdiendo. Esto, junto con el cambio climático hace que nuestros campos sean cada vez menos productivos. Se están agotando porque hay una sobreexplotación del suelo y llegará el momento en el que dejarán de producir como ya está pasando en algunas partes de España. Otro dato escandaloso es que sobra un 40% de lo que se produce y se tira. Tenemos que preguntarnos por qué producir tanto y producir de una manera más sostenible, en función de nuestras necesidades no para generar solo beneficios económicos.

La PAC influye enormemente en la forma de producir y por lo tanto en la forma de alimentarnos. Siempre ha sido algo opaco y complejo técnicamente lo que la ha alejado de la participación de la sociedad civil. La siguiente firma se prevé llena de incertidumbres y con una fuerte reducción presupuestaria debido al Brexit. Así pues, las siguientes elecciones europeas, 2019, serán muy importantes para ver que política agraria defenderemos los europeos.

La situación en la que nos encontramos está cambiando y se está pensando en el cambio de la homogenización de las políticas europeas anteriores a dejar que sean los gobiernos nacionales los que dirijan la estrategia agrícola – ganadera atendiendo a los objetivos generales que vendrán desde Europa. En todo este cambio es fundamental el peso de la sociedad civil organizada que defiende un modelo más natural y sostenible. Asistimos a un cambio del propio mercado a un cambio de argumentario a un momento en el que la propia palabra mercado no es popular. Todos estos cambios están siendo forzados por las movilización y la participación de una sociedad civil cada vez más activa y que puede variar el rumbo de las políticas haciendo un correcto uso de herramientas como las redes sociales.

Dentro de Europa España es el país con mayor biodiversidad. Existen tantos programas de desarrollo rural como autonomías. En Madrid tenemos un presupuesto de 100 millones de €. Podemos afirmar que todavía hay un Madrid rural.

Así pues vivimos en una ficción agraria con una gran pérdida de suelo y subida de precio del mismo que nos hace perder una gran capacidad de producir; con un sistema agrícola – ganadero súper dependiente que ha basado sus niveles de crecimiento en la explotación intensiva de los recursos y en generar una enorme deuda en el sector. Además no tenemos relevo generacional en el campo ni jóvenes que se quieran dedicar a la agricultura y la ganadería. Tenemos un sistema productivo que no responde a nuestras necesidades de alimentación.

Ante esta situación, la ciudadanía organizada debe de participar en otras formas de consumo que garanticen la sostenibilidad del planeta, en sistemas productivos que defiendan la alimentación a través de productos locales, libre de tóxicos, de temporada, frescos y con todo su sabor. Asimismo, debemos de participar como sociedad en campañas de consumidor@s que presionen a l@s polític@s a tomar decisiones en este sentido. Todo vale, correos electrónicos, cartas y cualquier medio que genere movilización ciudadana que nos lleve a incrementar el grado de conciencia que tenemos sobre estos aspectos para forzar a llevar a cabo unas políticas que proporcionen alimentos sanos en ecosistemas sanos. Para ello debemos de confiar en que el modelo a seguir es la reconstrucción de las comunidades tanto de productor@s como de consumidor@s y que estos últimos estén cada vez más implicados en los procesos de producción.

Los diferentes partidos políticos españoles no tienen una postura definida por falta de interés y conocimientos sobre estos asuntos. Nuestros actuales representantes defienden otros intereses y no los nuestros en las diferentes escalas políticas. Solo si la movilización ciudadana obliga a un cambio de políticas y a un cambio de polític@s a través del cambio en el voto transformaremos la actual situación.