Ruta: Diario de la visita a Cerveza Veer (Aut@r: Luis – Cooperativista)

La mañana del sabado 16 de noviembre nos fuimos a visitar a nuestros productores de cerveza artesana Veer en Sebúlcor, Segovia. Bien abrigados, y tras algunas bajas de última hora, partimos en un sólo coche a eso de las 10h.

A nuestra llegada a Sebúlcor nos recibe Nacho de Veer, y rápidamente tras las presentaciones comienza a enseñarnos su taller de producción compensando un poco nuestra falta de puntualidad. Tras un primer vistazo del local con sus fermentadores, la embotelladora y demás utensilios comenzó a explicarnos todos los procesos y materias primas usadas en la elaboración de su rica cerveza. Pudimos observar, tocar y probar directamente la cebada, el lúpulo, el centeno, la levadura, que con la explicación magistral de Nacho, nos sirvió para sacar los matices y aromas que luego nos vamos a encontrar en sus productos. Un conocimiento con el cual ahora podremos sacar más provecho cada vez que abramos una de sus cervezas.

Explicados los procesos, llegó el momento de probar el producto. Pudimos catar una a una las variedades de cerveza que producen habitualmente en Veer (Veer, Pale Pan, Sacco y Vanzetti, Escarabajo Pelotero, Incívica).

Pudimos así distinguir con la ayuda de nuestro anfitrión los matices y sabores que habíamos percibido antes de la materia prima «en bruto», el distinto tueste de cada cerveza, nivel de fermentación, etc. Toda una experiencia.

Tras un rato más de charla, resolución de dudas, y por supuesto arreglar un rato el mundo, despedimos a Nacho agradeciéndole el esfuerzo de preparar la visita, a lo que nos respondió regalándonos unas botellas para que llevásemos a casa. Desde luego que con productores como estos da gusto. ¡Gracias de nuevo a las gentes de Veer!

Por recomendación de Nacho, nos acercamos antes de comer a las Hoces del Duratón, un paraje espectacular que tienen allí al lado donde pudimos contemplar la población de buitres que pueblan las paredes que se levantan a los 2 lados del río.

Tras un breve paseo, unas fotos, y de haber hecho ya méritos fuimos a comer a un restaurante en el propio pueblo, también recomendado por nuestros anfitriones. Allí con calma repusimos fuerzas, comentamos la jornada sosegadamente, y con la misma calma que llegamos a Sebúlcor nos volvimos a Madrid, con algunas herramientas más para saborear una buena cerveza artesana.